It won’t rain all the time

It won’t rain all the time
The sky won’t fall forever
And though the night seems long
your tears won’t fall forever
When I’m lonely
I lie awake at night
and I wish you were here
I miss you

El año que vi esta película me hice mayor de edad. La vi en los cines Atalaya, de Arganda. Estaba prácticamente sola, en una sala de cine inmensa donde aún ponían el cartel de “Visite nuestro bar” después de los anuncios locales y antes de la peli.

Lloré. Mucho. Conocía la historia del cómic. Conocía la historia del rodaje y los hechos que acompañaron al rodaje.

Creo que es una de mis imprescindibles. Hay más, pero ésta es una de ellas. La de mi yo negro, oscuro, triste, vengativo, violento, rojo sangre, visceral…

La tengo en una edición buena, en DVD, tengo el cómic en la edición integral, y llevo siempre la banda sonora en mi móvil o mp3.

Ahora, cada vez que llueve en mí y me pongo visceral, me pongo la BSO de esta película, leo el libro y/o vuelvo a ver la peli.

Estoy escuchando la BSO en mi IPod.

Quizás vea esta noche la película, de nuevo.

Imagen

Dolerte

dolerte

Eres toda una princesa de fantasía

Vísteme con la capacidad que tienes
de verme sin mirarme
y de mirarme sin verme,
de desnudar el chocolate de mi rostro
cuando me llamas princesa,
y sentir el áspero tacto
de la madera de tu piel
en mis mejillas.
Abrázame sin pedírtelo.
Y búscame de madrugada
antes de que deje
de necesitarte
yo
a ti.

Pilar Escamilla

El momento del brebaje

Entonces llegó el momento del brebaje.
Corté las flores amarillas de la Heimia salicifolia,
las machaqué con cuidado y agua
en el mortero que me regalaste.
El sol las miró todo el día.
Lo bebí de un trago.
Y fue entonces cuando la luna
empezó a susurrarme toda la historia.
Desde tus ojos de duende agazapado
a tu lengua de lobo amaestrado.
Me contó en qué consiste el velo
con el que cubres los silencios.
Me habló de tus pesadillas,
de tus jaquecas y de lo que perdiste.
Vi la soledad y la amargura.
Vi alcohol y camas deshechas.
Vi los colores con los que tiñes la noche.
Y luego me quedé dormida.

Profundamente dormida.

No te sentí mirarme con pena,
abrazar mi recuerdo y no mi cuerpo.
No te sentí partir de nuevo.

Al despertar, sentí que me faltabas.

Y así te fuiste.

Pilar Escamilla Fresco

Alas

Préstame tus alas, necesito subir más allá de las estrellas, sentarme abrazando mis rodillas sobre la cara oculta de la luna, cerrar los ojos y dejarme apapachar por mis propios brazos. Préstame tus alas porque tú eres de aire, y yo soy de agua y lo que tengo son aletas para nadar profundo. Hoy lo que necesito es volar.